El laboratorio
suizo Pentapharm, hace cuatro años, descubrió un vínculo entre el
envejecimiento y el veneno de una víbora. Los científicos de esta marca
razonaron
que si la serpiente era capaz de dejar a sus víctimas en un estado de
estupor e inducir
la parálisis del cuerpo, tal vez la misma ciencia se podía
emplear para domar las
arrugas del rostro. Así fue como desarrollaron un
tripéptido sintético (molécula
formada por varios aminoácidos), que imita a la
proteína del veneno responsable de
la inhibición de la actividad neuromuscular
y que cuando se aplica en la piel relaja el
ceño fruncido y las muecas,
expresiones que con los años dan lugar a arrugas
profundas.
Algunas
cadenas de cosméticos naturales como `Babaria´ venden este nuevo
tratamiento,
afirmando que esta crema multiefecto que imita la actividad del veneno
de la
Víbora del Templo, teniendo efectos tensores, debido a su gran contenido de
aminoácidos, bloquean las señales nerviosas y hace que los músculos se
contraigan,
consiguiendo así detener la formación de surcos con un efecto
similar a la toxina
butolínica (botox).
Esta crema
al ser aplicada manda sangre a las zonas seleccionadas mejorando la
circulación,
e incrementando la producción de colágeno y de elastina. Además posee
componentes regenerativos y bacterianos que contribuyen a la reparación de las
células.
Afirman que
este producto alcanza el máximo efecto durante las dos primeras horas,
con una reducción
de las arrugas de expresión del 82% y tras dos días el efecto es del
67%.
Babaria ha
realizado pruebas clínicas sobre 45 voluntarias durante 28 días, aplicando
el
producto 2 veces al día, demostrado que reduce un 52% las arrugas de la frente,
un
82% las arrugas por la contracción celular y un 24% las patas de gallo.
Estudios realizados por profesionales como el del jefe de la
Unidad de Dermatología
de la Clínica Ruber, el doctor Ricardo Ruiz, afirman que
las cremas de moda, no solo
la de veneno de serpiente, sino también cremas con
polvos de perlas o caviar, no
eliminan las arrugas ni cicatrices, ya que estas
no son capaces de atravesar la capa
superficial de la piel. Por lo tanto no
suponen ningún avance en el tratamiento tópico
del envejecimiento, más allá de
poder hidratar la piel o darle brillo.
Si es verdad que hay algunas cremas como las que contienen
Retinol, derivados de la
vitamina A, que producen efectos de regeneración
celular, pero que las más efectivas
deben de ser prescritas por un dermatólogo
porque pueden ser irritantes y necesitan ser
usadas con protectores solares,
estas normalmente no se publicitan con nombres
llamativos de dudosa veracidad
para atraer a los compradores y más porque lo basan en
estudios científicos de
dudosa credibilidad.
Seamos realistas, efectos como los de la imagen no lo consiguen estas cremas
pseudomilagrosas, aquí hay grandes dosis de maquillaje y técnicas de photoshop.
OPINIÓN PERSONAL:
Creo que
todas las marcas sacan dinero de los más mínimos detalles que embellecen
el
nombre del producto, como en otro caso `Crema con polvos de perla´, aunque
lleve
una cantidad insignificante, pero para el público suena a un lujo permisible.
De
momento ninguna crema ha sido creada para borrar como una goma las arrugas
de la
cara, rellenarlas o tener un efecto láser como algunas anuncian, y menos
que los
efectos se consigan ya en las dos primeras horas como si de un maquillaje
se tratara.
En mi opinión, aparte de usar las cremas con un efecto hidratante,
por ejemplo, es
mejor llevar una alimentación sana que contenga frutas,
verduras, etc. E hidratar el
organismo a base de líquidos. También hay que aprender
a vivir la vejez igual que se
vive la adolescencia o la infancia, y no creer en
todos los productos que ofrecen
efectos milagrosos y rápidos, como en este
caso.
- Fuentes de información:
Celia Garcia


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